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Oris: su historia

Oris es una marca independiente fabricante de relojes suizos que lleva en funcionamiento desde el año 1904 en Hölstein, una pequeña comuna del Valle de Waldemburgo y que pertenece al cantón de Basilea-Campiña, al noreste de Suiza. El nombre de Oris es el de un pequeño arroyo cercano a la localidad. Ya tiempo atrás, algunas marcas en lugar de utilizar los nombres de sus fundadores se inspiraban en el entorno para dar nombre a sus empresas.

(Localidad suiza de Hölstein)

Si hubiese una única palabra para definir a Oris sería ÁGIL. Seguramente tenga esa fama pues se la ha ido labrando a lo largo de su historia superando adversidades, adaptándose a tiempos muy difíciles y sabiendo aprovechar sus puntos fuertes. Como decía, el camino no ha sido fácil y mucho menos hacerlo durante tantos años porque observando la trayectoria de Oris desde una perspectiva histórica la compañía ha tenido que sobreponerse a situaciones tan adversas como dos Guerras Mundiales, el Crack del 29, dos inundaciones, el Estatuto del Reloj de 1934 y la más reciente, la llamada crisis del cuarzo, pero he aquí la constancia que sólo te da la pasión por lo que haces y hoy Oris puede presumir de ser una de las pocas casas suizas relojeras centenarias e independientes que únicamente fabrican relojes mecánicos.

Esa perseverancia y esa pasión tan arraigada en Holstein es en gran parte gracias a sus fundadores, dos relojeros que un día decidieron embarcarse y crear su propia empresa dejando atrás su localidad natal, Le Locle (Neuchatel), al noroeste de Suiza, una zona situada en las montañas del Jura de gran tradición relojera. Paul Cattin y Georges Christian consiguieron hacer de la pequeña villa de Hölstein un referente dentro de la relojería mundial. Cattin y Christian habían adquirido la antigua fábrica relojera Lohner & Nägelin, lo cual les facilitó una rápida puesta en marcha con maquinaria y herramientas además de los trabajadores relojeros artesanos de la localidad.

(Paul Kattin y George Christian)

Durante las décadas siguientes la compañía se expandió de manera exponencial. Habían construido fábricas en seis localidades más, entre ellas la de esferas en Bienne. Oris crecía tanto que precisaba de mucha mano de obra y construyó casas para trabajadores venidos de la zona francófona de Suiza incluso abrió comedores dentro de sus fábricas, algo nada habitual en aquella época.

En 1927 Jacques-David LeCoultre, diez años antes de fundar la archiconocida Jaeger leCoultre, se convirtió en presidente del consejo de administración de Oris tras el fallecimiento del último de sus fundadores (Georges Christian) con el que había coincidido en la Uhrentechnikum de Le Locle. Un año más tarde fue nombrado director general Oscar Herzog (cuñado de Christian) que se mantendría al frente de la compañía durante más de cuatro décadas.

En 1934 el gobierno suizo presentó la ley denominada “Estatuto del reloj” dicha ley pretendía controlar a qué empresas se les permitía introducir nuevas tecnologías en los mecanismos. Esto perjudicó a Oris respecto a sus competidores que ya habían introducido nuevos sistemas antes de la aparición de la ley. Aun así, obtuvieron más de 200 reconocimientos a su precisión por estamentos tan importantes como la Bureau Officiel de Contrôle de la Marche des Montres de Le Locle y entre los años 45 y 58 aproximadamente 1.500 certificados de cronometría. Parecen solamente números, pero hay que tener en cuenta que Oris en esa época trabajaba con mecanismos de base Roskopf con áncora de varillas y no con áncora de levas o paletas.

Un dato curioso y que además serviría de inspiración para los relojeros de Oris en su 110 aniversario es que, durante la Segunda Guerra Mundial ante la imposibilidad de comercializar en los mercados europeos, chino neozelandés y sudamericano, Oris se centró su producción en despertadores de cuerda. Esto les ayudó a mantenerse y como decía en el año 2014 serviría de inspiración para la creación del mecanismo manufacturado cal.110 y sus siguientes evoluciones.

(Despertadores Oris)

Ya retomada la actividad a pleno rendimiento en el año 1956 Oscar Herzog contrató al abogado Dr. Portmann para presionar jurídica y socialmente la revocación del injusto Estatuto del reloj y tras una década de propaganda de Portmann en 1966 dicho estatuto quedó abolido. A finales de la década de los 60 Oris alcanzó el pico de su mayor producción fabricando 1.2 millones de relojes al año con 800 trabajadores y entrando a ser una de las diez empresas relojeras más grandes del mundo. Años más tarde, ya entrada la década de los 70 y con la crisis del cuarzo Oris perdería su independencia tras adherirse a la General Watch Company, una formación de empresas fabricantes de relojes como Eterna, Certina, Rado y Mido que pertenecían a la ASUAG (grupo de empresas del sector que acabaría siendo en 1983 The Swatch Group)

Durante esa década Oris se vio obligada a fabricar relojes de cuarzo compitiendo con marcas del mismo grupo por el mismo cliente. La crisis del cuarzo fue haciendo decrecer su número de trabajadores de 900 en 1970 hasta apenas unas pocas docenas en el 1980. En 1982, un año antes de que la ASUAG se convirtiera en The Swatch Group, el Dr. Portmann junto con el que en aquel momento era el Director de Marketing de Oris Watch Company (Ulrich W. Herzog) se hicieron con la compañía convirtiéndose en Oris SA.

(Ulrich W. Herzog y el doctor Rolf Portmann en 1982)

Dr. Portmann es hoy el presidente honorario y Ulrich W. Herzog es el Director Ejecutivo desde 2001. En los 90 Ulrich apostó de manera arriesgada por impulsar el renacimiento del reloj mecánico y aunque no fue del todo bien recibida, los años siguientes estuvieron llenos de novedosas creaciones y nuevos hitos como reloj de alarma mecánica, fases de luna o el mítico Worldtimer y en el año 96 Oris fabricó su último reloj de cuarzo. Acompañando a todas estas hazañas, lo que también ha conseguido Ulrich es en 2002 darle una identidad a la marca con su rotor rojo poniendo en alza la alta calidad de la mecánica de Oris.

Ulrich no solo acierta en su apuesta por el reloj mecánico, sino que además vuelve a ser pionero reivindicando la sostenibilidad y la responsabilidad como empresa con el medio ambiente siendo muy consciente de las capacidades de las que dispone la marca Oris. La firma no da puntadas sin hilo ya que las cuatro familias en las que se dividen sus modelos están basadas en cuatro mundos: el Diving y por el cual colabora en la protección, cuidado y recuperación del medio marino con los relojes Sixty-five, Aquis y Pro-Diver. Algunas de sus ediciones limitadas se realizan en colaboración con asociaciones no gubernamentales que trabajan por la protección y conservación del mundo marino como por ejemplo la Whale and Dolphins Conservation (WDC) o la Reef Restoration Foundation.

(Oris Aquis)

En el mundo de la Aviación patrocina al Swiss Hunter Team y el Fliegermuseum de Altenrhein, ambos fuertemente implicados en la conservación y la divulgación del conocimiento de aviones históricos.  Algunas de sus ediciones limitadas reconocen la labor del equipo de salvamento aéreo suizo (REGA) o el 40th Squadron belga (también de salvamento). Oris dedica los relojes Big Crown, BC3, ProPilot y ProPilot X.

(Oris ProPilot X)

En el mundo Culture convirtiéndose en patrocinador de importantísimos festivales como el “London Jazz Festival”y dando también apoyo a jóvenes músicos y artistas como Liu Bolin o la leyenda del jazz James Morrison y su Music Academy, con los modelos Artelier y Classic.

(Oris Artelier James Morrison)

El mundo Motor Sport, Oris es patrocinador oficial del equipo de Formula 1 BMW Williams desde 2003 y en 2010 cronometrador oficial y socio relojero oficial del Rally clásico RAID. Pero lo más remarcable de esta familia es posiblemente el Chronoris ltd. Ed. Movember en apoyo a la fundación que ayuda a recaudar fondos para instituciones dedicadas a luchar contra enfermedades de salud como el cáncer de próstata. Lo representan los modelos Chronoris, Williams, Artix GT y TT1.

(Oris Williams F1 Chronograph)

La historia de Oris es para mí el claro reflejo del trabajo diario que desarrolla un relojero. Es la aptitud, es la curiosidad, es su perseverancia, es el ingenio, es en definitiva ese carácter que le forja a lo largo de toda su carrera por el propio empeño de crear (y en el caso del relojero-reparador devolver) movimiento en los relojes.Oris es una compañía solida donde una nueva generación está cogiendo el mando de una manera consciente, manteniendo el compromiso de empresa responsable. Prueba de ello son los diversos proyectos en los que está implicada como el World Clean-Up Day, la Movember Foundation o el reciente movimiento In This Together tras la pandemia sufrida por el Covid-19.

Sin duda llegarán tiempos difíciles de nuevo para todos, pero creo que los aficionados a la marca relojera suiza podemos estar tranquilos porque al parecer Oris está en buenas manos con Rolf Studer y Claudine Gertiser-Herzog que andan creando su propio camino igual que sus predecesores, los fundadores Cattin y Christian, Jacques-David LeCoultre, Oscar Herzog o Portmann y Ulrich W. Herzog. No dejéis nunca de fabricar relojes mecánicos auténticos para gente auténtica. (Real watches for real people)

And now #Go your own way.

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